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Grianan - Música Tradicional Celta

Grianan en Brasil - noviembre 2007

19/12/2007

Del viernes 16 al lunes 26 de noviembre Grianan realizó una gira por los estados brasileños de Sao Paulo y Paraná de la mano de Mamute Producciones que a través de su proyecto de intercambio cultural nos brindó la oportunidad de difundir el género "tradicional celta " en lugares donde aún no es tan conocido. Nos acompañaron en esta gira con sus gaitas Leandro Bonilla y Mariana Padrón con su voz y bandoneón. Lamentamos mucho que Jorge Spatakis no haya podido acompañarnos en esta ocasión y esperamos lo haga la próxima vez.

Hicimos parte del mismo recorrido que hiciera el grupo de “hot folk” español “Macfeck” el año anterior, visitando ocho ciudades donde totalizamos cinco conciertos. Lamentablemente los otros conciertos que estaban previstos para esta gira fueron cancelados por razones locales ajenas a la producción. Recorrimos alrededor de 4,000 kms. por carreteras de paisajes singulares, visitando lugares hermosos y muy pintorescos.

Salimos el viernes 16 de noviembre a las 16:40 del aeropuerto de Carrasco por líneas aéreas Gol cuando finalmente Raul obtuvo su propio pasaje, y no el de otra persona con su mismo apellido, y su equipaje de mano cumplía con todas las normas establecidas para viajar. Luego de una corta escala en Porto Alegre llegamos al aeropuerto de Guarulhos en Sao Paulo a las 19:55 horas. Allí nos esperaba Mello o mejor dicho Neri Mello como luego nos aclaró. Con la remera del Sao Paulo, su cuadro del alma (tenía una para cada ocasión), el gorrito haciendo juego y muchos tatuajes por todos lados no se traducía claramente lo que comprobamos al poco tiempo, Mello nos inspiró tranquilidad desde el vamos, incluso confesándonos allí en el propio aeropuerto, que se habían suspendido los primeros conciertos! Cuando eventualmente apareció Leandro, que se había perdido en el free-shop de Guarulhos para comprar una “almohadita de viaje” (todos lo envidiamos después), nos arrimamos al estacionamiento adonde llegó una Renault Traffic blanca con “Bruto” al volante, cargamos el equipaje y los instrumentos con miedo de preguntar porque el sobrenombre del chofer… Anduvimos poco menos de una hora cuando Mello decide hacer una parada para comer y tomar algo porque el viaje era largo y ya era medio tarde. Paramos en el primer “Frango Asado” que nos encontramos en el camino. Empezamos a aprender portugués de apuro “frango=pollo”. A pesar de estar lleno de gente pudimos refrescarnos, comer y tomar algo, estirar bien las piernas y sentirnos nuevamente sobre tierra firme.

Al cabo de otra hora y algo de viaje llegamos a la ciudad industrial y universitaria de Piracicaba (nombre de origen guaraní que significa “donde paran los peces”), allí viven unos 450 mil brasileños además de nuestro anfitrión. Fuimos a tomar una cerveza y celebrar nuestro arribo. Los boliches estaban colmados de jóvenes hasta en las veredas, la mayoría estudiantes de carreras científicas de la universidad de Piracicaba quienes llegan a estudiar, algunos desde muy lejos, a esta ciudad. Luego nos dirigimos hacia el Princeton, un pequeño hotel muy céntrico y bien ubicado a dos cuadras de la plaza principal, a cuatro de la rambla del río, a ocho cuadras de la casa de Mello y al lado de la Cámara de Vereadores (Ediles) de Piracicaba, cuyo escudo nos recordó a la cruz de Saint Andrew’s. Era bastante más de media noche. Al día siguiente y después de dormir como angelitos hasta casi el mediodía, luego de un desayuno tardío nos pusimos al día con nuestros respectivos correos electrónicos y salimos a dar una vuelta por la ciudad. Anduvimos por la plaza, la iglesia, sus cabinas telefónicas para usuarios de diferentes alturas y sus árboles donde cantaban las “chicharras”. Vimos como algunos niños disfrutaban de un paseo por la plaza en pequeños “fuscas”. Fuimos al mercado de frutas y verduras (para nosotros exóticas), tomamos un refresco en el “Moto Bar”, un boliche de “motoqueros” muy particular y almorzamos espeto corrido en el restaurante colonial “Cambuquira”. Luego fuimos a la rambla y cruzamos los 72 metros de la “Passarela Pénsil” sobre el río Piracicaba para conocer el “Engenho Central”, una antigua fábrica (Ingenio Azucarero) donde se procesaba la caña de azúcar en tiempos de la esclavitud alrededor de dos siglos atrás ! - El lugar histórico nos sorprendió por sus dimensiones y sus historias. Las oficinas de estilo colonial del siglo XIX, los gigantescos galpones y las altas chimeneas que atestiguan, desde hace unos doscientos años, la imponente labor que allí se realizaba en el proceso de la caña de azúcar que luego era transportada en ferrocarriles hasta las grandes ciudades. Toda esta grandiosidad se daba en el mismo marco donde también se reflejaba la terrible realidad de la esclavitud de aquella época. Hay allí un busto de bronce que homenajea al Dr. André Ferreira dos Santos, el “Doctor Preto”, un médico negro que marco la vida de la ciudad y la región. También visitamos allí el local de la “Casa do Artesao” donde se exponen y venden artesanías del lugar. Cuando salimos a la carretera hacia el estado de Paraná, pudimos comprobar lo que Mello nos decía sobre el principal cultivo de la zona, es tierra de caña de azúcar. Los lugareños aseveran orgullosamente que es la “Cachaca Piracicabana la verdadeira cachaca” incluso así reza en muchas etiquetas de su bebida típica. El propietario del Princeton nos obsequió, muy amablemente, una botella de cachaca artesanal a cada uno! Antes de continuar con este relato queremos marcar nuestro agradecimiento a Juliana y a Neri por habernos recibido tan cordialmente en su casa y por permitir que ensayáramos allí . Nos encantó conocer a sus hijas Katherina y Narah y los felicitamos por una hermosa familia.

De camino hacia Cascavel hicimos varias paradas, como es de suponer en un viaje de más de 1,500kms y unas 12 horas de duración. La primera fue para estirar las piernas y sacar alguna foto. Fue sobre el embalse de un río que fue construido con la función de crear una enorme reserva y espejo de agua capaz de incidir en la temperatura de la zona bajando algunos grados, que permitiesen labores que las altas temperaturas que por allí reinan hacen difíciles o hasta imposibles. No nos demoramos mucho ya que el calor y los mosquitos nos recordaron, casi de inmediato, de las comodidades de la camioneta de “Bruto”. Continuamos nuestro viaje, algunos durmiendo y otros disfrutando de un video de Cranberries en concierto.

Pasamos por varias ciudades y pueblos antes de volver a parar. Pasamos por Sorocaba , cruzamos la frontera estatal de Sao Paulo a Paraná, luego por la ciudad industrial de Londrina, Arapongas, Maringá y Campo Mourao. Más adelante Mello, especialista también en el tema, nos pasó un interesante dato acerca de la elaboración de la cerveza en Brasil. Algunas están elaboradas con el agua de esta región que es superior y resulta en un producto de mejor calidad y sabor. Estas pueden ser reconocidas por el código del sello en las etiquetas. ¡Un buen dato a la hora de ir a comprar una cerveza! La siguiente parada fue precisamente en “Aguas ...?” en un parador muy agradable donde nos refrescamos con un rico y frío “sorvete” (helado). Luego de ver varios carteles en la ruta preguntamos y aprendimos que “borracharía” no es un bar para beber hasta embriagarse sino una “gomería”! La siguiente parada fue para almorzar en un restaurante muy nuevo en el Posto Santa Lucía. El mediodía había pasado hacía bastante y prácticamente reabrieron para atendernos a nosotros. Muy buena gente! Luego hicimos una corta parada en Posto Ivaí para tomar un refresco. Vimos por ahí muchos puestos de venta de ollas y cacharros de cobre y aluminio, árboles de “mango” y acacias rojas al borde de la carretera. También vimos muchos silos para almacenar la producción agrícola y muchos camiones con sus grandes cargas de caña para la elaboración de azúcar y de alcohol. Cada tanto nos llamaban la atención grandes columnas de humo negro en el medio del campo: quemaban la caña luego de la cosecha para recomenzar el ciclo. La tierra, a lo largo de todo el trayecto, nunca cambió su clásico color rojo que más bien parecía ladrillo molido. Los campos todos labrados o con sus cultivos de caña de azúcar o maíz ya en producción, otros, los menos, con girasol, ganado Brahma-Cebú o pequeñas plantaciones de bananeros. En algunas zonas más quebradas con valles y cerros se podían ver montes de árboles no autóctonos; serían eucaliptus? También pasamos por una zona donde los “Sin Tierra” habían construído sus vivendas precarias en la banquina de la carretera y allí “moraban”. En el horizonte, detrás de las sierras se escondía el sol, mientras nos acercábamos de a poco, a nuestro destino: el Hotel Grand Prix de la ciudad de Cascavel, una de las seis ciudades más pobladas del estado, donde pernoctaríamos las siguientes tres noches.

Pasadas las diez de la noche, después de doce horas de viaje, llegamos. Nos registramos, dejamos las cosas en el hotel y fuimos a buscar algún lugar para “jantar” (cenar). Ya se había hecho tarde y no encontramos mucho para elegir. Terminamos comiendo unos ricos “baurú” (emparedados) en un “carrito” de allí cerca y luego nos fuimos a dormir. Al día siguiente, martes 20 de noviembre, quisimos averiguar si podíamos imprimir el repertorio que finalmente habíamos acordado y que teníamos en Internet. La computadora del hotel tenía problemas pero Mello se ofreció intentar conseguirnos unas copias mientras nosotros ensayábamos. Nos permitieron ensayar en el salón del video y TV del hotel y lo hicimos muy cómodamente. Al poco tiempo Mello apareció con varias copias del repertorio lo cual nos tranquilizó. Temprano en la tarde salimos hacia Toledo que queda a menos de dos horas de viaje. Finalmente encontramos la salida de los accesos que estaban en construcción y la dirección correcta hacia donde nos dirigíamos y respiramos, almorzamos algo en el camino y llegamos con luz de día al SESC (Servicio Social do Comercio) de la ciudad que era la institución encargada de la organización del concierto. Cada ciudad tiene su SESC que es una especie de asociación de los comerciantes que apunta a promover el área social de su ciudad apoyando eventos de carácter cultural, deportiva y social en general. En el SESC nos dijeron que debíamos ir a la Universidad Tecnológica Federal de Paraná en el Campus de Toledo. Allí en el auditorio de la universidad se llevaría a cabo nuestro concierto.

Fuimos muy bien recibidos allí por las autoridades del SESC y de la UTFPR. Esta universidad había sido inaugurada apenas unos meses atrás, el 5 febrero, por las autoridades del Gobierno Federal, la Bancada de Parlamentarios Paranaenses, autoridades estatales y municipales, el propio Presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, el ministro de Educación y el rector de la UTFPR. A penas llegamos nos llevaron al auditorio donde nos aguardaban los técnicos que se encargarían de manejar el sonido. Osvaldo era el encargado y tenemos que reconocer que hizo un excelente trabajo con el sonido y las luces. Con el rider que enviamos y la orientación precisa de Fabián, salió todo muy bien. Concurrieron unas 180 personas, más que la capacidad del lugar, por lo que tuvieron que agregar butacas! Se prendieron mucho con la música de Grianan. Fue un público culto, amable, respetuoso, supieron entender nuestro pobre “portuñol” e interactuaron con alegría con el show. Como se dice hubo buen “agite” y a pesar de que nos advirtieron que allí el “bis” no se acostumbraba, volvimos a nuestros instrumentos después de despedirnos para hacer nuestra clásica versión de “Morrisons Jig y Toss the Feathers”.

Al final de nuestra primera actuación en el país vecino sentimos una gran alegría y un gran alivio. El público se mostró muy interesado al acercarse para hablarnos, algunos adquirieron nuestro CD y se fotografiaron con nosotros! Estamos incluyendo fotos en la galería de la web, allí están las que nos envió Devanir Cruz, Simone y André. ¡Gracias gente cálida de Toledo por recibirnos! Luego del concierto fuimos a “jantar” al “Vittoria Ristorante” que pertenece a un uruguayo radicado allí hace más de treinta años. Cenamos la especialidad de la casa: espeto corrido de “massa” (pasta) a elección del consumidor y elaborado en el momento, una experiencia nueva. Hubo quien entendió que por tratarse de un compatriota "la invitación de la casa" incluiría alguna consideración especial para con los promotores, no fue así. Únicamente se limito a una cordial y amable atención. Luego de la cena Bruto condujo de regreso una hora y pico mientras nosotros dormitamos hasta llegar al hotel en Cascavel. “Supimos cumplir” y ahora nos íbamos a dormir.


Continuará...






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